Duda despejada


Después de la crisis de Gobierno realizada por el presidente Feijoo podemos dar por descontado que ha aparcado, cuando menos por el momento, la posibilidad de emprender un viaje sin retorno a Madrid, y que finalmente se presentará a la reelección en las elecciones del 2016. Los que consideramos conveniente la existencia de un PPdeG fuerte de cara a los próximos comicios, debemos sentirnos de enhorabuena. Solo él podrá conseguir que los populares, más por la nefasta política del Gobierno de Rajoy que por sus propios fracasos, no sufran una debacle. Aun así lo va a tener harto difícil, pero por lo menos podrá plantar cara dignamente a unos rivales que, como es costumbre en ellos, harán en comandita una campaña dirigida exclusivamente a echar a Feijoo para repartirse el goloso pastel del Gobierno gallego. Anhelan pisar moqueta y solo el ourensano podrá impedirlo, por lo que a escasas horas de su cambio de conselleiros ya están anunciando a bombo y platillo que su forma de proceder no es otra cosa que el reconocimiento de su «fracaso». Debieran saber que nada desgasta tanto como el poder, incluso más que sus propias ganas de ostentarlo, y que es lo más normal del mundo que el máximo mandatario de la Xunta haya hecho los descartes que ha considerado oportunos en busca de una remontada difícil, pero no imposible.

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