DFW: «Esto es agua»

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Así se llama su discurso más famoso: Esto es agua. DFW son las iniciales de David Foster Wallace, uno de los escritores norteamericanos más importantes. Es el hombre que firmó La broma infinita, seleccionada en muchos ránkings como una de las cien novelas de Estados Unidos, y sí, es el hombre que se suicidó en septiembre del 2008, por sus depresiones. La broma infinita es de lectura difícil. Pero tiene páginas absolutamente increíbles sobre la vida, el sufrimiento, las enfermedades mentales y las adicciones (¿quién no es adicto a algo?). En el 2005, el artista les habló con el corazón sacado de un pecho con un anzuelo, con abrumadora sinceridad, sobre cómo veía él el mundo al que se incorporaban los estudiantes al licenciarse. Foster Wallace estaba en la Universidad de Kenyon y Esto es agua es una lección sobre cómo vivir con compasión es el único camino que tenemos. Es la manera de escapar de la configuración por defecto que tenemos los seres humanos y que no es otra que pensar en nosotros mismos, por encima de todo y de todos. Foster cree, y así se lo dice a los graduados, que la única libertad importante «implica atención, y conciencia, y disciplina, y esfuerzo, y ser capaz de preocuparse de verdad por otras personas y sacrificarse por ellas, una y otra vez, en una infinidad de pequeñas y nada apetecibles formas, día tras día». Esa entrega es el secreto, apunta Foster, si es que hay secreto. El resto es un supuesto mundo real de dinero, poder y atractivo físico que solo genera miedo y frustraciones. Compasión como puerta de salida a la presión. Sin misticismos. «La libertad consiste en que te enseñen a pensar. Ejercer cierto control sobre cómo y qué piensa uno. Decidir conscientemente qué tiene sentido y qué no lo tiene». Wallace es ser puro en estado puro.