La visita de nuestros reyes a la nación norteamericana ha tenido una cierta relevancia que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha podido aprovechar para el Partido Demócrata, en un año víspera de elecciones en el cual los hispanos representan una gran fuerza política.
Así, se ha resaltado el valor estratégico que representa España en la defensa occidental, de la que EE.UU. es un firme bastión.
Fue en la legislatura de Zapatero cuando se firmó el estacionamiento de cuatro destructores lanzamisiles norteamericanos en Rota, para asegurar la defensa europea antimisil. Ahora, con el Gobierno de Rajoy, se acaba de aprobar el estacionamiento de hasta tres mil marines en Morón para la defensa contra el terrorismo islamista en el Norte de África, que mucho interesa a España.
Pero hay más, la visita de los reyes a San Agustín, primer enclave europeo en América del Norte, lo mismo que la ayuda española a la independencia estadounidense, con la primera moneda estadounidense, el Spanish dollar, y las batallas de Bernardo de Gálvez contra los ingleses, lo que le valió el nombre de la ciudad de Galveztown en Tejas, son, entre otros, los méritos que se reconocen a España en relación con Estados Unidos. Méritos que no están muy reconocidos, incluso por los mismos españoles.
Vemos así cómo el recibimiento oficial de Obama a nuestros reyes ha tenido mucho sentido e interés.