Elvis era de Cerdanyola


Toda la vida nos tuvieron engañados. Mucho leer el Quijote, mucho estudiar su redacción, mucho estudiar a Cervantes y al final resulta que era de Esparraguera. Y los molinos, que creíamos de La Mancha, están en La Garriga. Los que no podemos jactarnos de una amplia cultura, ni somos especialmente despejados, la campaña de las elecciones catalanas nos está viniendo de perlas. Mucho más que un par de másteres, que son una pesadez y carísimos.

Los independentistas catalanes nos muestran la realidad que se nos negó durante siglos, para convencernos de que Cataluña es mucho más de lo que se nos enseñó en nuestras escuelas y universidades. Y así descubrimos que Colón, Da Vinci, Cervantes, Hernán Cortés, Américo Vespucio y Erasmo de Róterdam, como se deduce de sus propios nombres, eran catalanes. Y ahí se quedaron, porque podrían haber llegado hasta Platón, Shakespeare y Alejandro Magno.

A nosotros siempre se nos camufló el origen de tan importante gente, como nunca se nos dijo que la represión franquista se redujo a Cataluña; que los españoles, a diferencia de ellos, somos imperialistas, belicistas y reaccionarios y que los catalanes ni participaron ni apoyaron la conquista y «genocidio» americano. Que mira cuándo se fueron a dar cuenta.

Por eso tenemos que agradecer lo que nos están enseñando estos soberanistas. Podrían hablarnos de respeto a la legalidad, tratados, corralitos, exportaciones y encaje en organismos internacionales, pero saben que eso es un peñazo que a nadie interesa. Ya verán como pronto nos descubren que Elvis era catalán y que aún vive en Cerdanyola.

Como catalán podría ser Hernán Casciari; porque ya saben que fue el que escribió El paraíso de los tontos.

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