Éxodo

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

Las cifras impresionan. Solo en el mes de julio, más de 107.000 personas cruzaron el Mediterráneo hacia Europa, según datos de Frontex, la agencia europea de control fronterizo. El triple que el año pasado. Alemania espera recibir este año alrededor de 800.000.

LCada día llegan imágenes de barcos abarrotados a punto de naufragar, de madres y padres abrazando a sus hijos mientras tratan de cruzar una frontera. Noticias de centenares de muertos encerrados en bodegas inmundas de cascarones que se van a pique. Más de 7.000 inmigrantes llegaron a Serbia el sábado por la noche en ese nuevo éxodo que lleva a miles de personas a cruzar ese país, después de haber atravesado Grecia y Macedonia, para tratar de llegar a Alemania, a Francia e incluso al Reino Unido atravesando en una nueva aventura incierta el túnel del canal de La Mancha.

Europa no acierta (¿porque no quiere?) a encontrar una respuesta adecuada a la avalancha. Sus gobernantes se escudan con frecuencia tras el «efecto llamada» para justificar su cicatería. Como si la insistencia de Rajoy en dibujar un panorama idílico de crecimiento y creación de puestos de trabajo no fuese suficiente.

No existe efecto llamada, sino efecto empuje, dicen en Acnur. Muchos inmigrantes llegan de Siria, Irak, Afganistán o Eritrea. Huyen del caos, en el que Europa, por acción o por omisión, algo ha tenido que ver.

Mientras continúe el caos, seguirá el éxodo, al que hay que hacer frente. De forma inmediata, canalizando la acogida. A corto y medio plazo, con una verdadera política exterior común que ayude a buscar la paz. Para que millones de refugiados puedan volver a su casa.