La felicidad era eso


Cuando todavía no me había recuperado de la sacudida del último artículo de Vila-Matas, donde afirmaba que solo escribimos para el exiguo 0,017 % de la población mundial que lee, salió el CIS a rematar la faena con su barómetro de junio. Como no todo va a ser política, se han dicho los sociólogos, vamos a preguntar por un libro, que en verano la gente se supone que lee. ¿Qué libro? El Quijote, el libro por antonomasia. Y allá se fueron los encuestadores a timbrar por las puertas de España preguntando al personal por Dulcinea del Toboso. ¿Y qué se puede esperar de semejante interrogatorio? Pues otro guantazo: el 80 % de los nativos no han leído entera la novela de Cervantes. Es lo suyo. Pero lo inquietante viene justo después, cuando se acaban las preguntas sobre libros y el CIS indaga sobre la felicidad nacional. El mismo 80 % se declara feliz o muy feliz.

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