El metrónomo de Xavi


Otra despedida. Esta, muy nuestra. Se va a Catar. Si hay un jugador que ha marcado una era y un tempo en los éxitos de España, ese ha sido Xavi Hernández. Xavi es la imagen que mejor resume el billar perfecto de la selección, el fútbol de toque, que levantó seguidas dos Eurocopas y un Mundial. ¿Quién es el compás en un campo de fútbol? Xavi. ¿Quién es un metrónomo sobre el césped? Xavi. ¿Quién es el bibliotecario que ordena y reparte el saber en un once? Xavi. Este chaval, hijo de un jugador del Sabadell, ya estaba a los once años en la Masía. Guardiola pronosticó cuando lo vio: «Este chaval nos va a jubilar a todos». Acertó Pep. Él se tuvo que ir a Italia, y Xavi marcó ya desde entonces la hora en el Barcelona de las Champions y los récords. Siempre con ese hidalgo manchego a su lado, Iniesta, en el club y en la selección. Xavi ya fue campeón del mundo juvenil. Y luego también tuvo en la media de España a su lado a Senna, a Busquets, a Xabi Alonso, a Cesc Fábregas. A todos los hizo mejores jugadores. Y es que Xavi manejaba una fórmula con su interpretación y reparto del juego que igualaba el fútbol con el ajedrez. En la cabeza de Xavi siempre aparecía una zona despejada para sorprender al rival. No hay malas hierbas en un campo cuando está Xavi, en su mente está siempre el orden del césped, el pase como una de las bellas artes. Queda en el fútbol como un gigante de 1,70 y entre 63 y 68 kilos. Encima buen tipo, representó, junto a Casillas, el futbolista cordial que sabe tratar al rival como persona. Habrá un Xavi entrenador. Fijo. Y solo el tiempo dirá si, en los banquillos, también hace trizas los éxitos de su antecesor en el campo, Pep Guardiola.

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