Junio no es un mes. Es el mes. Hay fans de agosto. Hooligans de julio. Un montón de me gusta para los meses de otoño. Los hay que tienen querencia por la invernía. Blogs sobre abril. Pero junio es top. Es el top. Lo tiene todo. Es el gozoso puente entre la primavera y el verano, entre Géminis y Cáncer. Está radiante el festival de la luz, en su esplendor. Da gusto salir de trabajar y que todavía hagan falta las gafas de sol. Da igual que su nombre venga de la diosa Juno, de un homenaje a la juventud o de Junio Bruto, fundador de la República en Roma. Hasta el nombre suena bien. Cinco letras. La jota, fuerte. El 2 de junio es día nacional en Italia. El 13 de junio es el día de San Antonio, el santo lisboeta que une a las parejas. Todavía es costumbre que las solteras y los solteros le den la vuelta a una estampa del santo para mostrarle desagrado por su soledad, los que estén incómodos con esa situación, claro. Pero es que junio en Galicia es la noche más corta, el día de las hogueras de san Juan. La fecha más mágica del año. Las horas del embrujo. Miles de personas en las playas de A Coruña. Y en junio son también las fiestas en Ourense y en Carballo, ambas caralladas importantes para festeiros con experiencia. Galicia empieza su oca de juerga en juerga. Todo en junio parece propicio. Y ahí está el 21, ese día más largo del año, ese solsticio. Llegan las vacaciones para los chavales. Junio tiene sus tormentas, pero el sol siempre regresa. «Buen tiempo en junio, verano seguro», dice el refrán. Pisar junio es siempre un tiempo de placer. O de intentarlo, cuando menos. La vida es un instante.