De dónde venimos

Eduardo Riestra
Eduardo Riestra TIERRA DE NADIE

OPINIÓN

No se lo van a creer ustedes, pero ayer, por fin, comprendí lo del bosón de Higgs. Empecé con la reflexión que mandaban para la jornada, que es como el día de la madre o la virgen de agosto, y una cosa por otra, acabé descubriendo el origen del universo. Yo, cuando me pongo a reflexionar, reflexiono a lo bestia. Para decidir mi voto me guío por las fotos de los carteles. Que si este es muy simpático pero parece inmaduro, que si ese otro tiene el fondo verde, que si aquella parece muy decidida a lo que sea, que si la sonrisa de aquel otro no es de fiar, cosas así.

Yo, ya comprenderán ustedes, querría votar a mi madre, pero esto son listas cerradas y así nos va. Sobre todo a mi madre y a mí. Aunque en realidad creo que el cambio ya está hecho, porque no se trata de que cambien los gobernadores, sino los gobernados, y reconocerán ustedes que los votantes hemos cambiado. Por ejemplo los jóvenes se han decidido por fin a participar. En estas elecciones la gente elige gente, y eso está bien. Los conocemos y a veces les pagamos una caña y una tapa de tortilla. Lo malo vendrá después, cuando lo que haya que elegir es quién gobierna en Hacienda o en Aena o en el Banco de España. Y es ahí cuando aparece la fuerza de la gravedad, la relatividad, la fusión de átomo y, por fin, el bosón de Higgs. Porque en política, como en la ciencia, cabe preguntarse lo que ya se preguntaba Groucho Marx: quiénes somos, a dónde vamos y, sobre todo, de dónde venimos, que traemos los pantalones tan arrugados.