Los abuelos, otra vez

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Pasamos otras vacaciones descolocados. Las vacaciones de los trabajos nunca coinciden con las vacaciones de los niños. Y llega el cristo de la conciliación familiar. Ya sé que hoy tenemos que besar el suelo por tener un trabajo, pero el lío se multiplica cuando es imposible pillar días y tienes a los niños en casa y tú en el chollo. Oigo los milagros que hicieron madres y padres trabajadores esta pasada Semana Santa y alucino. Ya no hay dinero como antes para canguros ni para guarderías extra. Y ahora la palabra que más escucho repetir a esas madres y padres desesperados es abuelas y abuelos. Son las abuelas y los abuelos los que están haciendo de madres y padres. Son ellos los que, en expresión clara y española, sacan las castañas del fuego a sus hijos con el follón de la conciliación y sus nietos. Así es que los días que no fueron festivos se veía a los abuelos y las abuelas detrás de sus nietos por los parques y por las calles. Orgullosos, pero también deslomados. ¿Dónde quedaron los abuelos que se podían ir con los descuentos a tomar el sol a Alicante o a Canarias? Ahora son ellos los que menos se pueden ir de vacaciones. Vete a casa de tu hijo, que se marcha a trabajar a primera hora, y dale el desayuno al nieto. A bajarlo luego al parque. A hacerle la comida o calentársela. A intentar que los pequeños echen la siesta, mientras ellos ni soñar con la cabezadita. Este ha sido otra vez el panorama que nos ha traído un país que en conciliación familiar lo tiene todo por hacer. A pesar de que somos un desierto demográfico. Aquí, ayudar, ayudar de verdad, solo ayudan los abuelos.