Recalculando


Recalculando, que es lo que nos decían aquellos viejos tontones instantes antes de enviarnos por el precipicio. Pues recalculemos y empecemos de nuevo. A ver, un imputado ya no es un imputado, sino un investigado. Lo ha decidido el Gobierno. Y un partido político es una organización de venerables señores, benéfica y sin ánimo de lucro; como Cáritas y Cruz Roja. Lo ha decidido la Agencia Tributaria; la del ministerio de Montoro.

Para evitar culpar al Partido Popular de lo que resulta evidente y de lo que la Justicia un día acabará culpando, la Agencia ha decidido irse por el único resquicio que podía hacerlo. Y dicta que no hay delito en las donaciones en b al PP, porque son pagos como los que se realizan a organizaciones benéficas que tienen como único fin dar de comer a los hambrientos y ayudar a los indigentes y excluidos. Labor en la que, por lo visto, coinciden Cáritas y el partido que se va a sentar en el banquillo de los acusados.

Así que ya tenemos un nuevo marco en el que movernos. El PP, y por tanto los demás partidos políticos, son entidades sin ánimo de lucro. Los sobresueldos, la camarilla que vive partiéndose el espinazo haciendo genuflexiones, las obras de las fachadas y las campañas electorales son actos tan humanitarios y caritativos como los de repartir entre los necesitados la sopa de beneficencia y los macarrones con tomate, o darle un techo a quien no lo tiene. Lo dice Hacienda. Y Jordi Pujol, o Bárcenas, por ejemplo, son tan benefactores como Alberto Martí, que es el presidente la Cocina Económica de A Coruña y que busca ayuda hasta debajo de las baldosas.

Insulto, dice el diccionario de la RAE, es ofender a alguien provocándolo con palabras o acciones. Pues eso.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
43 votos

Recalculando