La segunda transición

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Con un cuarenta por ciento de votos fuera del hemiciclo, según las encuestas, es hora de hacernos por lo menos preguntas. Aunque ese porcentaje se atenúe (ya veremos) en la única encuesta que vale, la urna, y se quedase en un treinta por ciento, significaría que uno de cada tres españoles que votan no están de acuerdo con las actuales reglas de juego. Igual lo ideal es plantearse ya la necesidad de una segunda transición, en positivo. Y poco a poco. Igual el peligroso campo de batalla que se está generando tiene culpables en ambos bandos. Unos por querer mantener un sistema en el que les fue de maravilla y otros por atacar ese sistema desde el desprecio y sin reconocerle los beneficios que trajo para este país. Cierto es que más beneficios a algunos. Dice con tino Jaime Miquel que por debajo de los cuarenta o cuarenta y cinco años, el voto se fuga a otras tierras de labranzas. Estamos en un cambio de época. Son jóvenes y no tan jóvenes que, sobradamente preparados (en muchos casos, más que sus padres), no reciben ni las migajas. Claro que ahora hay mejor sanidad que en el 75 y claro que se viaja más rápido, sobre todo entre Barcelona y Madrid, pero las sombras son muchas (corrupción, uso y abuso). Y algo hay que hacer antes de que lo que haya entre unos españoles y los otros sea un hueco imposible de saltar. Todavía tengo sin respuesta a un amigo que me preguntó: ¿Qué tengo que hacer para, después de trabajar veinte años, dejar de cobrar cada vez menos? Y la respuesta fácil, de consuelo, no vale: por lo menos tienes trabajo. Algo no marcha y todos estamos demasiado nerviosos en esta semana de recta final en Andalucía. Ya no llega con el opio del derbi del siglo.