La baraka de Pablo

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Pensemos lo que queramos pero Pablo Iglesias es un tipo con suerte. Con baraka que es lo que tenía aquel militar ferrolano de muy mal genio. Pablo tiene a medio país trabajando para él; allanándole el camino y facilitándole la victoria electoral. Al principio, muy al principio, fueron Aguirre y el propio Rajoy los que se ocuparon de darnos a conocer a Podemos y a su líder. A fuerza de criticarlo se fue haciendo un hueco en la vida pública. Luego llegaron otros, casi todos, y ahora acaba de sumarse a su promoción a esta loable labor el carismático líder socialista Pedro Sánchez. Probablemente tuvieron mucho que ver Zapatero y Bono, que para eso se sentaron antes con Pablo; pero a día de hoy los roles están perfectamente distribuidos: Pedro se encarga de facilitarle las cosas y Pablo se dedica a llenar el centro de Madrid de manifestantes para demostrar su fortaleza.

Imagínense los beneficios que le van a reportar a esa formación sin programa la foto en la que el socialista firma con la derecha un pacto que avala la cadena perpetua, y que ha sido rechazado por significativos jueces y fiscales. Una firma con la que asume lo que no comparte y lo que piensa recurrir y derogar si se diese la ficción de que gobernara. Eso de firmar y no compartir es una forma novedosa, coherente y responsable de asumir compromisos.

Pedro se ha empeñado en entregar el electorado socialista a Pablo. Y está triunfando. Mira que era difícil superar a Zapatero y a Rubalcaba, que rompieron todos los techos de insensatez, y sin embargo, este lo logra con creces. Y eso que el día anterior a la firma quiso convencernos de que el PSOE es la única «izquierda seria». Surrealista, por no decir delirante. Y mucho más divertido que los Picapiedra.