La sangre del fiscal


Un fiscal que acusa a un Gobierno de encubrir la culpabilidad de Irán en un atentado contra la comunidad judía aparece muerto de un tiro en la sien en su casa, un día antes de testificar ante el Congreso del país. Asesinato a manos de un profesional, suicidio inducido, víctima de una guerra interna en el servicio de inteligencia... Ni Frederick Forsyth hubiera imaginado un argumento mejor para uno de sus numerosos bestsellers de suspense y espionaje.

No es una novela, sino la realidad a la que se enfrenta una sociedad argentina dividida y descreída. Veinte años después del atentado contra la Amia, los culpables siguen sin purgar por la mayor acción terrorista en suelo argentino. Ahora la muerte de Alberto Nisman se convierte en un rompecabezas que deberá encajar sus numerosas piezas. Tenga esta novela real un The End cerrado o abierto, la sangre del fiscal manchará para siempre el último año de Cristina Fernández de Kirchner como presidenta de Argentina.

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