Tan harto estoy de las lecciones


Acostumbran personas relevantes, dentro del ámbito cultural o político, a impartir lecciones éticas a quien no piensa como ellos. Destaca José Miguel Monzón, el Gran Wyoming. Es curioso. Y lo digo porque hace poco tuvo que saldar cuentas con Hacienda: cerca de un millón de euros; el mismo humorista es poseedor de dieciséis inmuebles en Madrid. Sigo. Íñigo Errejón, alto dirigente de Podemos, recibió mil ochocientos euros mensuales de la Universidad de Málaga (dinero público) sin cumplir con los compromisos que la misma le exigía. Pablo Iglesias, con su productora, parece que cobró en dinero negro muchas de sus participaciones como politólogo. Así lo señala Enrique Riobóo, dueño de Canal 33, donde Iglesias realizaba La Tuerca. El empresario afirma que les pagaba «1.500 euros al mes en negro y 500 en A». Alfonso Guerra, destacadísimo político hábil en dicterios contra las diferencias sociales, cobró como diputado durante casi cuatro décadas: cuando se jubiló, con 74 años, cobraba 59.432 euros más 21.886 por manutención y alojamiento. En Galicia no hace falta buscar mucho para encontrar casos similares: desde aquellos que reducirían sueldos y los aumentaron, hasta los que iban a cambiar todo y adquirieron sillas de 2.269 euros la unidad. Los citados censuran, como hacen otros, la injusticia social. Son azotes del «capitalismo». Comprenderán que uno esté harto de tantas lecciones.

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