O escritor ruso Alexandr Solzhenitsyn pasou oito anos preso en Siberia por criticar a Stalin. Os libros Un día de la vida de Iván Denísovich e El archipiélago Gulag, nos que denuncia o horror daqueles cárceres, valéronlle o Nobel de literatura en 1970. O 20 de marzo de 1976 foi entrevistado por Jose María Íñigo no programa Directísimo, de TVE, e recoñeceu que durante a nosa Guerra Civil fora partidario da República porque «la desalmada religión telúrica del socialismo [...] se gana los espíritus jóvenes»; pero engadiu que en España «triunfó el concepto de la vida cristiana [...] y con eso se dio por terminada la guerra, para restañar las heridas». Logo quixo convencernos de que o de Franco fora un réxime de liberdades:
-Si en la Unión Soviética tuviéramos hoy estas condiciones habríamos dicho: es una libertad sin precedentes.
A crítica máis feroz que recibiu Solzhenitsyn foi a de Juan Benet, que escribiu: «Yo creo firmemente que mientras existan gentes como Aleksandr Solzhenitsyn perdurarán y deben perdurar los campos de concentración. Tal vez deberían estar un poco mejor custodiados a fin de que personas como Aleksandr Solzhenitsyn, en tanto no adquieran un poco de educación, no puedan salir a la calle».