Alcoa, algo debe cambiar

Miguel Sande Corral
Miguel Sande AL DÍA

OPINIÓN

Entramos en una semana que va a ser clave para el futuro de Alcoa y sobre todo para los trabajadores de la multinacional del aluminio en A Coruña y Avilés; puede que también en A Mariña lucense. En la dirección de empresa confían en las bonificaciones de la nueva -segunda- subasta eléctrica y especialmente en la gestión política.

A una semana casi de las fiestas de Navidad -siempre en Navidad- unas mil familias en A Coruña y Avilés siguen muy pendientes de la negociación y de esta segunda y última subasta. Están en juego sus puestos de trabajo; si el Ministerio de Industria no garantiza precios de energía eléctrica competitivos en el mercado internacional, Alcoa cerrará ambas fábricas el 1 de enero. Habrá quien considere que se trata de un método de presión por parte de la empresa o quienes se opongan a soportar aún más carga en su recibo eléctrico. Miren, no se puede estar año tras año permanentemente con esta inseguridad, ni la empresa ni tantos trabajadores; ha de prever inversiones y debe competir en un mercado mundial contraído y en recesión. No se puede seguir así, algo debe cambiar ya. Hace dos años se esperaba que el Gobierno estableciera un marco específico para la tarifa eléctrica de los grandes consumidores como Alcoa: un marco estable, tarifa eléctrica propia, lo que sea. (Endesa, en 1944, fue creada con el objetivo de suministrar electricidad a Aluminio Primario, entonces del INI; BOE del 3 de junio del 44). Debe entrar en juego una eficaz negociación política si de verdad interesa que Alcoa continúe aquí. Es cuestión de decidir. Faltan 18, 19 días.