Goytisolo


De los tres hermanos Goytisolo, el más famoso es Paco Ibáñez. Fue él quien hizo cantar a los españoles de los años setenta ese himno profano que recuerda al If de Kipling y que se titula, ustedes ya lo saben, Palabras para Julia. Julia era la madre de los Goytisolo y perdió la vida en un bombardeo franquista a Barcelona en la Guerra Civil. El mayor de los hijos de Julia, José Agustín, del que yo declamaba, cuando era joven y reivindicaba la utopía, el Manifiesto del diablo sobre la arquitectura y el urbanismo, fue poeta y murió al precipitarse por una ventana. El segundo, Luis, es sin duda el más formal. Académico de la lengua desde hace veinte años, es conocido por una tetralogía titulada Antígona, que poca gente ha leído, la historia de siempre. Y el del medio de los Chichos, que diría Estopa, es nuestro protagonista de hoy: Juan Goytisolo, flamante Premio Cervantes 2014, que le da Lassalle años después de que César Antonio Molina le otorgara el Nacional de las Letras. De Juan Goytisolo se sabe que lee a Chesi, el gran escritor de Valdeorras que publica mi amigo Xan Arias en su flamante Trifolium, y que ve los toros desde la barrera. La barrera de Marrakech. También que le gusta Noli me Tangere, la novela filipina de Rizal. Yo creo que Juan es un buen escritor, pero también creo que se toma la vida demasiado en serio, al contrario, por ejemplo que Cervantes, el cual nunca recibió el premio que lleva su nombre. Por Goytisolo, pues; a su salud, que él por lo menos no devuelve el premio.

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