Rajoy y el bolsillo

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

El axioma que utiliza Rajoy para frenar la euforia de Podemos es muy viejo. El ciudadano, al final, vota con el bolsillo. Lo único que tengo que hacer es no tocar las pensiones y rezar para que la tercera recesión sea un cuento chino y no una realidad europea. Mientras, sigo mi senda de que gobernar consiste en no tomar decisiones, o tomar las menos posibles. En no hablar, o hablar lo menos posible. Este tancredismo, muy galaico, de Mariano ha sido muy criticado, pero son dos grandes verdades. Piensen en su vida. Nada desgasta más que las decisiones y nada quema más que las palabras. Ya decía Pascal que, para el ser humano, empiezan los problemas cuando decide salir de la habitación. Pero tampoco encerrado se está a salvo. La teoría de la no acción corre peligro cuando un incendio se acerca y, por primera vez, hasta voces de su partido se han atrevido a decir si Mariano debe volver a ser el candidato. Fiarlo todo a una economía tan inestable como la que vivimos es una apuesta demasiado arriesgada. Obligar a Mariano a cambiar y a actuar en caliente puede ser complicado. Le puede sentar esa mutación como a un hipopótamo una gabardina. Y, encima antes de las generales, hay unas municipales y unas autonómicas (no en Galicia) que, sin Podemos, poco van a servir para hacer una lectura en clave de la Moncloa. ¿Y qué hará el euro al que todo fiamos? No lo sabe ni Draghi.