Fanatismo cruel

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

Se cuentan de ellos atrocidades que ponen los pelos de punta. Niños decapitados por el mero hecho de pertenecer a una comunidad cristiana, muchachas violadas o convertidas en esclavas sexuales por el mismo delito, ejecuciones en masa...

Como en tantas otras ocasiones en escenarios diferentes, no han sido las masacres cometidas contra poblaciones indefensas lo que ha hecho saltar las alarmas en el acomodado mundo occidental, sino el asesinato igualmente cruel de europeos secuestrados cuando simplemente trataban de contar lo que estaba pasando o de ayudar a la población civil, olvidada e indefensa.

Son asesinatos planificados y ejecutados con repugnante meticulosidad, cuidado de la puesta en escena y aprovechamiento de las técnicas de comunicación para asegurarse de que su difusión a través de las redes sociales va a lograr un inmediato y enorme impacto en la opinión pública occidental.

Como de costumbre, los gobiernos han elevado voces de condena y han anunciado reuniones y medidas para combatir el terrorismo. Y como de costumbre, tomarán con retraso medidas que volverán a ser insuficientes, mientras se limiten a bombardeos en los que quien más sufre es la población civil o en intervenciones armadas que apenas logran más resultado que cambiar el nombre del enemigo.

Pocas soluciones cabe esperar mientras quienes presumen de superioridad moral sigan presenciando, impávidos, hambre y guerras en otros continentes y el aumento de la pobreza en sus propios países, caldo de cultivo para que los embajadores del fanatismo logren reclutar también aquí a jóvenes y alistarlos bajo sus banderas.