Aunque los números apabullen (más de un billón de euros en toda España, casi 10.000 millones la Xunta), que una Administración pública se endeude no es mala cosa cuando lo hace para afrontar el pago de servicios básicos esenciales: educación, sanidad, atención social... Otra cosa es que se dispare con pólvora del rey, es decir, que esos fondos se usen de forma poco ortodoxa para pagar dispendios o favores por intereses particulares. Consta que sucede así. Los niveles de deuda en España, en Galicia, en Cataluña, Andalucía, Madrid, en diputaciones, ayuntamientos, Seguridad Social... están en niveles históricos. Por altos. Y su incremento, que es algo objetivo (en Galicia se ha duplicado la deuda en cinco años, y en España se ha triplicado en solo seis), no se corresponde con una mejora en el nivel de vida de sus ciudadanos, que es algo más subjetivo. Pero cierto. Por ahí se rompe la máxima inicial. Y sucede que mientras, seguro que lo sospechan, bancos y fondos de inversión se van lucrando con el cobro de intereses...