A devolver


A Luis Bárcenas, Gerardo Díaz Ferrán y Miguel Blesa las declaraciones de la renta les salían a devolver. La semana pasada nos enteramos de que Hacienda reintegró dinero a la mujer de Jordi Pujol, Marta Ferrusola, y a tres de sus hijos a cuenta del ejercicio del 2013. El ex tesorero del PP, los ex presidentes de la CEOE y Cajamadrid y el ex molt honorable tienen en común que han amasado grandes fortunas y, al margen de su situación procesal, se han convertido por méritos propios en símbolos de la corrupción, el fraude y el desfalco a mansalva. Díaz Ferrán está en la cárcel condenado por un delito fiscal; Bárcenas, también en la trena por lo mismo, entre otras mangancias; Pujol confesó haber defraudado al fisco a lo largo de 34 años; y Blesa, imputado por la estafa de las preferentes. Durante mucho tiempo, mientras se lo estaban llevando y colocaban sus millones en paraísos fiscales, estaban considerados ciudadanos muy respetables en diferentes ámbitos de la vida española, la política, la banca o la patronal. Pujol pasaba por ser un hombre de Estado ejemplar, un nacionalista razonable cuya deriva independentista cavó su tumba; Díaz Ferrán nos decía que había que trabajar más y ganar menos para salir de la crisis; Blesa vivía a todo tren mientras Cajamadrid se hundía y él colocaba las malditas preferentes; y Bárcenas, el supuesto guardián de la caja del PP, iba guardando cual avara hormiguita el dinero en Suiza. Pero a todos les salía a devolver y Hacienda lo hacía religiosamente, con solicitud, sin sospechar ni investigar. Seguro que sus declaraciones estaban bien hechas, cuidadas al milímetro por sus carísimos equipos de abogados, impecables. A los ciudadanos también nos sale a devolver, pero en sentido coloquial. A vomitar, vamos.

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