Camelot

Mariluz Ferreiro A MI BOLA

OPINIÓN

En Hyannis, el horario de los atascos lo marcan los ferrys.

Puntuales hormigueros de idas y venidas a las islas de Martha's Vineyards y Nantucket. Cape Cod, en la costa Este de Estados Unidos, es el lugar al que llegó el Mayflower con los primeros colonos ingleses. Esta península retorcida pero mansa, de playas y verde, fue patria de indios y balleneros. Hoy los peces gordos son otros. Se ha convertido en una de las postales preferidas de los poderosos. Los que viajan de Hyannis a Vineyard comparten destino vacacional con Obama, pero mientras se alejan del puerto buscan a la derecha una mansión blanca con un embarcadero, una pradera y una bandera de barras y estrellas. Allí está. La casa del clan Kennedy. Hyannis mira al mar y al siglo pasado. En el pueblo vivió JFK la noche electoral y dio su discurso tras la victoria. El museo dedicado el presidente es un pequeño santuario de los días felices. Fuera, una estatua del político descalzo, sobre arena, como si caminara por la playa. Dentro, imágenes de la familia bañándose, navegando... El blanco y negro incluso se rinde al dorado del sol. El programa de actos incluye la conferencia Revisitando los 60, de Sergei Khrushchev, hijo de Nikita Khrushchev, y la proyección del documental de Ethel Kennedy, la viuda de Bobby. Cerca, en las terrazas, muchos se esfuerzan en no parecer burgueses. Caviar demócrata de Boston y Nueva York. La CNN anuncia otro capítulo de The Sixties, su serie de reportajes sobre la década de los sesenta. En el Kennedy Compound hay trasiego de coches y de voces. Su cielo no está protegido. Allí no vive ningún expresidente. Pero encierra la nostalgia de aquel Camelot.