Luis Suárez muerde al jugador italiano Giorgio Chiellini. Ni el árbitro ni los asistentes vieron la acción, pero las imágenes estaban ahí. La FIFA, haciendo uso de su autoridad, sanciona al jugador con nueve partidos oficiales de suspensión, cuatro meses sin poder realizar ninguna actividad relacionada con el fútbol y sin poder entrar en los estadios, así como una multa de 82.229 euros. Es una de las sanciones más severas jamás impuesta en la historia de la Copa del Mundo. Analicemos la decisión.
La FIFA emitió un comunicado por el cual manifestaba que el comité disciplinario sancionaba al futbolista por la comisión de un acto de conducta antideportiva contra otro futbolista. Entiende la FIFA que un acto de este tipo no puede ser permisible en un evento de estas magnitudes, donde millones de personas y, sobre todo niños pendientes de sus estrellas, contemplan el deleznable «bocado». Es la primera vez que la FIFA adopta una decisión de este calibre por una falta grave de conducta en el campo. Ni siquiera la FIFA impuso una sanción tan severa en el caso Simunic, jugador croata sancionado con diez partidos, por gestos racistas en un encuentro de clasificación para el mundial. ¿Es peor lo de Suárez?
Como era de esperar, Suárez apeló tal decisión, pero hasta que se decida la misma, ¿podría jugar? Aunque una decisión pueda ser apelada, y así lo recoge la FIFA en su normativa, siempre que la sanción impuesta sea superior a dos partidos o dos meses, esta apelación no tiene efectos suspensivos, a excepción de las órdenes del pago de una suma de dinero -multas-. Por tanto, según esta normativa, no podría jugar. Sin embargo, existe la posibilidad de presentar un nuevo recurso ante el Tribunal de Arbitraje para el Deporte -TAS-, que actúa como órgano de apelación en última instancia, y que tiene la facultad de poder suspender una sanción aún pendiente en apelación, es decir, otorgando una medida cautelar.
A continuación cabe preguntarse: ¿Cuál es la postura que debe adoptar su club actual como parte perjudicada por la sanción y obligada al pago del salario del jugador durante el tiempo de la sanción? ¿Podría presentar una apelación para que su jugador compita?
La FIFA establece que solo aquellos que fueron parte en la primera decisión y que tienen un interés legalmente protegido pueden apelar. Nos lleva a entender que el Liverpool no podría ser parte en la apelación, pero sí podría apelar la federación nacional del club al que pertenece el jugador sancionado, en este caso, en nombre del Liverpool. Ahora bien, ¿creen ustedes que la Federación Inglesa (FA) apelará la sanción en nombre de Suárez? Recuerden, dos goles frente a Inglaterra y mordisco a Ivanovic, con diez partidos de sanción.
En conclusión, la situación para Luis Suárez no es fácil, la sanción ya confirmada le deja fuera de los partidos y entrenamientos hasta el mes de noviembre. Sin duda, la FIFA se quiso hacer oír, y a buena fe que lo consiguió. ¿Qué le queda a Suárez? A parte de pedir perdón y prometer que no volverá a ocurrir, centrar todas las esperanzas en la apelación. Solicitará la cautelar, por entender que se está vulnerando su derecho al trabajo y se le permita, al menos, entrenar. Pero, como siempre, la FIFA decide y castiga sin especificar y sin aclarar sus decisiones. Rebajará la sanción permitiéndole entrenar. Pasó con el F. C. Barcelona y el asunto de los menores y ocurre ahora con Luis Suárez. Se enreda y sale del mismo sin despeinarse. Por algo es la todopoderosa FIFA.
José Juan Trigas Pérez es abogado especializado en Derecho Deportivo.