Da gusto que todavía queden personas que reflexionan. Y lectores a los que les gustan las reflexiones. Hace poco escribíamos sobre el filósofo de Corea del Sur afincado en Alemania Byung-Chul Han, al que se consideraba el sucesor de Sloterdijk. Y es que este hombre da en la diana cuando dice que nos estamos olvidando de lo más importante, que es relacionarnos con los demás. El ser humano es en compañía o no es. El narcisismo de la sociedad solo nos lleva a la depresión. A la soledad impuesta. Es tremendo también el análisis que hace de la política y de la moda de reclamar transparencia. Una transparencia ficticia, dice él, que forma parte también de la política del espectáculo. «La demanda de transparencia política no es la de un ciudadano comprometido, sino la de un espectador pasivo». Tiene razón. Ahora venimos de unas elecciones europeas que fueron el colmo de la ausencia de mensaje. «La acumulación de información no es capaz de generar la verdad. Cuanta más información nos llega, más intrincado nos parece el mundo». Ahora, más que nunca, no maten al mensaje. Al revés, ahora, más que nunca, se necesita que alguien traduzca la tormenta eléctrica de información fugaz.