Tanta campaña electoral, tantos votos, tanto recuento final, tantos ediles, tantas facciones, tantas polémicas, tantas imputaciones, tantos silencios, tantas declaraciones... Tantas filigranas democráticas y requiebros diplomáticos para que, al final, se concentre el gobierno del Ayuntamiento de Santiago en dos personas y el alcalde se lance sin complejos a un extravagante mercado de fichajes. Con un par. Tanto para tan poco.
El espanto
Si los giros que ha dado el caso Asunta hubieran salido de la cabeza de un escritor, probablemente el autor no habría llegado a publicar su libro. Por inverosímil. Meterían sus folios en un cajón y lo cerrarían con un demoledor comentario: «No puede ser». Cada detalle nuevo es un paso más en ese viaje por el espanto y la sordidez. El camino de la niña abandonada en China que acaba en una pista de Teo. Debería ser imposible.
¿Brindis al sol?
Como todo apunta a que no habrá rebelión socialista en el Congreso cuando se vote la ley de abdicación, hay impulsos a favor de un referendo que parecen un brindis al sol para no perder votos. Para poder vender después ante la porción de parroquia que más se escora hacia la izquierda que el PSdeG al menos lo intentó.