18 abr 2014 . Actualizado a las 07:00 h.
La sanidad pública, sí, la de las listas de espera, pero también la del récord de trasplantes, es la joya de la corona del Estado de bienestar, ese tesoro que Merkel quiere limar con su rebarbadora marca troika. Con la excusa de la crisis (que en el fondo ha sido una gran excusa para muchas cosas deplorables) sobrevuelan nuestros hospitales las tijeras de la austeridad y otros eufemismos de hoja afilada. Por eso no se entiende que cada día 3.542 pacientes falten a su cita con el Sergas, dando pólvora a los profetas de esa letanía de que vivimos por encima de nuestras posibilidades. O defendemos con uñas y dientes nuestra isla del tesoro o ya que pase el Bundesbank y que no vuelva a crecer la hierba.