No pretendo que con la salida del Gobierno de Miguel Arias Cañete, el presidente Rajoy haga muchos cambios en su Gabinete, aunque sería bien recibido por muchos que tomaran las de Villadiego ministros como Cristóbal Montoro, Fátima Báñez, Ana Mato o José Ignacio Wert. Por citar tan solo algunos de ellos. Ahora bien, lo que bajo ningún concepto debe hacer Rajoy es dejar pasar esta espléndida oportunidad para destituir al peor ministro que ha tenido España en toda su larga historia. Obviamente, me refiero a Alberto Ruiz-Gallardón. Mantenerlo sería un craso error. Tasas judiciales, ley del aborto, eliminación de partidos judiciales, y un largo etcétera. Se ha cargado, para los más desfavorecidos, el Estado de derecho, y en una materia que desata tanta sensibilidad social como es la interrupción del embarazo, pretende retrotraernos a tiempos que bajo ningún concepto deseamos recordar. Tiempos de falta de libertades para los que no disponían de un pequeño capital para ir a abortar a Londres. O a Ámsterdam. Lo que se volverá a hacer si nadie pone freno a sus trogloditas intenciones. Siempre mirando por los ricos. Como con las tasas judiciales. Un representante de la más rancia y casposa derecha que nada tiene que ver con la inmensa mayoría de la militancia del PP.