El halcón se lima las uñas

Fernando Salgado
Fernando Salgado LA QUILLA

OPINIÓN

27 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Cada noticia, como una moneda, tiene su cara y su cruz. Y esa ambivalencia permite alimentar, con una sola información, al optimista profesional y al pesimista irredento. La botella medio llena o medio vacía parece, a cada paso, más llena a ojos del primero y más vacía a juicio del segundo. ¿Y cuál de los dos se aproxima más a la realidad? Olvídese: ¡qué más da! Cuando lo sepamos a ciencia cierta ya no habrá posibilidad de rectificación: estaremos bebiendo o muertos de sed.

Que un halcón se lime las garras constituye una buena noticia, sobre todo para sus víctimas potenciales. La cara de la moneda. Bienvenido, pues, el cambio de actitud de Jens Weidmann. El presidente del Bundesbank, joven guardián de la ortodoxia monetaria, se ablanda. Rebaja su intransigencia y se muestra más tolerante. Ya admite que el BCE, donde ejerce como látigo de herejes, compre bonos soberanos de países en graves dificultades. Hasta ahora fustigaba esa política que, sin necesidad de desembolsar un euro, devolvió la tranquilidad a los mercados financieros y logró reducir las primas de riesgo a niveles aceptables.

Weidmann ya reconoce -con la boca pequeña- que la fortaleza del euro debilita aún más las deprimidas economías periféricas: encarece las exportaciones a países terceros y abarata las importaciones. Un euro fuerte mina la competitividad ganada con sudor, lágrimas y bajos salarios. Por eso, en cuanto el joven halcón reconoció ese hecho, la moneda única se desinfló.

Weidmann incluso admite la posibilidad de imponer una tasa de interés negativa a los depósitos del BCE. Para entendernos: cobrar a los bancos por guardar su dinero en la caja fuerte del banco central.

El presidente del Bundesbank sugiere con sus palabras que Alemania acepta una política monetaria más expansiva. Concede permiso para encender la máquina de fabricar dinero, con el fin de reactivar el crédito y de estimular el consumo y la inversión. Apuntalar la recuperación en marcha, dirían los optimistas. Albricias.

-Oiga, y si todo eso lo considera positivo, ¿dónde está la cruz de la moneda?

La caída del caballo y la tardía conversión de Saulo me parecen bien. El problema es el porqué. ¿Por qué el joven halcón se lima las uñas? Sencillamente porque Alemania le ha visto las orejas al lobo. Su economía tendrá un crecimiento «significativamente menor» en el segundo trimestre de este año. La supuesta recuperación está prendida con alfileres y el fantasma de la deflación cobra cuerpo. Y aquí, aturdidos por tanta charanga que anuncia la salida del túnel, aún no percibimos el peligro.