La misma noria

Xosé Ameixeiras
Xosé Ameixeiras ARA SOLIS

OPINIÓN

08 mar 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Rex Ingram llevó al cine en 1921 la novela de Blasco Ibáñez Los cuatro jinetes del Apocalipsis, en la que cuenta cómo un viejo español emigrado en Argentina pierde a gran parte de su familia a causa de las irracionalidades de la Gran Guerra. Fue un éxito. Hasta tal punto que en 1962 Vicente Minneli aprovechó la tragedia alimentada por el loco de Adolf Hitler para recauchutar el tema y rodarlo de nuevo, con Glenn Ford al frente, y repetir laureles. Ahora Vladimir Putin, en su delirio imperialista, y Occidente, con sus devaneos de ajedrecista, dan cebada a los equinos por si aparecen otros cuatro caballeros del horror que quieran montarlos. Media Europa tiembla ante la posibilidad de que otro cineasta tenga razones y la inspiración fácil para una tercera versión del relato del escritor valenciano.

La noria de la historia siempre da las mismas vueltas. Ahora Europa se enfrenta a una dura partida y en parte está atada de pies y manos. Los contratos del gas y las relaciones comerciales no le permiten muchos aspavientos. Si siguen dándole vueltas a conceptos y modos decimonónicos y encienden la mecha del conflicto armado, la cuarta guerra mundial será a palos, si es que queda alguien. El patriotismo de parvulito está engordando de nuevo los caballos de Blasco Ibáñez, que pueden pastar plácidamente en un terreno abonado por la xenofobia y el racismo que recorren muchos barrios del Viejo Continente. Los golpes siempre vuelven de rebote y cuando la maquinaria de la destrucción se pone en marcha, incluso los espíritus más nobles cometen las atrocidades más grandes. Un siglo después, parecemos atados a la misma noria.