El azar

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

La vida es caprichosa. Está en su esencia. Muchas veces es como el carácter de Scarlett O'Hara. Creemos que lo tienes todo controlado y un golpe volcánico te deja fuera de combate. Es imposible establecer clasificaciones. Las biografías se escriben al segundo. ¿Tiene sentido que un hombre que se jugó la vida durante años al volante de un monoplaza de fórmula 1 choque de forma fatal contra una piedra esquiando en unas vacaciones? Es imposible buscarle el sentido a los accidentes. Lo único que tenemos para defendernos del azar son los sentidos. Disfrutar de los sentidos mientras nos sea posible. Usar la cabeza, pero no volvernos locos huyendo de los peligros. ¿El peligro no tiene hogar? Es más, si hacemos caso de las estadísticas, sí tiene hogar, su casa. Muchos de los accidentes son domésticos. Una mala caída en la ducha y todo se tuerce. La veleta del azar cuando menos la esperas. La suma de casualidades puede ser terrible o maravillosa. Hasta a una palabra como azar le pones una hache intercalada y le sumas otra a y la conviertes en una flor (azahar) que huele a mil prodigios. No hay pentagrama en el que enmarcar las músicas de la existencia. Solo hay que disfrutar con ellas con el manejo hábil de la inteligencia. La norma es que no hay norma para evitar la fatalidad.