Un paso para afrontar el reto de la innovación y el valor añadido

Jorge González Gurriarán

OPINIÓN

Respecto a los contratos para la construcción de dos floteles en los astilleros gallegos, cabe apuntar que realmente era de esperar la adjudicación del contrato a Barreras, porque evidentemente al ser Pemex, a través de su filial, accionista mayoritario de este astillero vigués lo lógico era que el compromiso anunciado en su día se respetase. No supone, pues ninguna sorpresa, pero lo que cabe esperar ahora son los contratos para construir otra serie de barcos y también que esta actividad sea un revulsivo que redunde en una mayor generación de empleo y riqueza para el conjunto de la ría de Vigo (también para los proveedores locales).

En cuanto al caso de Ferrol, el contrato para Navantia es ciertamente muy importante, y por muchos motivos era el más esperado, dado que es la primera vez en mucho tiempo que se contrata la construcción de un buque en Ferrol. Otro asunto será luego concretar el volumen exacto de ocupación, ya que en las cifras que se manejan ahora para los dos astilleros no casan el número de horas contratadas con el volumen de empleo del que se está hablando. Pero, por supuesto, todo lo que se genere será magnífico en esta coyuntura.

Es de esperar, también, que Navantia tenga ya adelantados y aprobados los planos constructivos para iniciar rápidamente las fases de acopio y trabajo de corte. De ser así, dentro de unos meses el astillero de Ferrol podrá ocupar a unas 400 personas en la etapa de conformado, soldadura, armado en grada y luego de prearmamento, armado y finalmente de botadura y pruebas. Se podría dar empleo en el astillero a unas 700 personas durante dos años.

Además de este contrato específico de Pemex, para una empresa como Navantia sería fundamental la contratación de buques en los que sus operarios son verdaderos especialistas, por ejemplo naves sofisticadas para la Armada o gaseros. Eso sería realmente importante de cara al futuro y daría un horizonte optimista para Ferrol y su comarca.

Por último, quisiera insistir en una tesis en la que incido con frecuencia. El sector naval gallego no puede seguir siendo un sector que se limita a armar buques con acopios que vienen del exterior, tenemos que crear valor añadido fabricando elementos de propulsión, de gobierno, de manutención o electrónicos. Ahí es donde está la clave del negocio en los astilleros de Alemania, Holanda, Italia o Francia. Eso es lo que nos puede diferenciar de países como China, Vietnam o Brasil, donde lo que hacen es lo que de momento hacemos en Galicia, pero más barato porque practican el dumpin social. Tenemos que apostar por lo que pueda dar valor añadido y vinculación al territorio: la ingeniería de diseño -no solo la constructiva-, la tecnología, la innovación y la diferenciación.

Jorge González Gurriarán es Catedrático de Organización de Empresas de la Universidade de Vigo y ex director general de Vulcano.