Un líder controvertido con un legado de consenso

Miguel A. Murado EL MUNDO ENTRE LÍNEAS

OPINIÓN

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Al lado de Arafat. Sharon aparece en la imagen con el líder palestino durante una negociación en EE.UU. efe

12 ene 2014 . Actualizado a las 07:00 h.

Si hubiese que juzgar el legado de Ariel Sharon por los resultados del partido que creó pocos meses antes de entrar en un coma irreversible cabría pensar que ese legado se ha desvanecido casi completamente. Su formación Kadima (Adelante), que llegó entonces a ser el partido más votado, cuenta ahora con tan solo dos diputados en el Parlamento israelí y apenas el dos por ciento de los votos.

Pero ni Ariel Sharon era un ideólogo ni Kadima era realmente un partido político que representase su legado, sino una plataforma circunstancial, uno de tantos grupos que surgen y desaparecen o se hacen girones en medio de escisiones en el sistema político israelí. La ideología de Kadima era simplemente Ariel Sharon. Lo mismo que la del propio Sharon, que comenzó en el partido laborista para pasar luego al derechista Likud, intentar volver después al laborismo, luego al centrista Movimiento por el Cambio y de vuelta al Likud para finalmente abandonarlo y fundar Kadima.

El recorrido es engañosamente complicado. A lo largo de todos esos años, Sharon fue rival de líderes laboristas como Ehud Barak, Yitzhak Rabin o Shimon Peres, pero compartió con ellos el vínculo de la camaradería en el ejército, que en Israel es más fuerte que el de la ideología. Todos cambiaron de partido en algún momento y sirvieron frecuentemente en los gobiernos de los otros. Si entre ellos es Sharon quien ha pasado a la historia como el «halcón» esto se debe más que nada a la imagen que él mismo cultivaba de duro. Porque lo cierto es que, aunque como ministro de la Vivienda impulsó los asentamientos en Cisjordania, estos los habían iniciado Rabin y Peres algunos años antes. No fue Sharon, como se dice estos días, sino Barak, quien ordenó los primeros «asesinatos selectivos». El Muro de Cisjordania, que se edificó siendo Sharon jefe de gobierno, era el proyecto personal de su ministro laborista Benjamin Ben-Eliezer.