Compra cerca. Compra cercano. Compra en el comercio local. Compra en tu barrio. Haz comunidad. Como el movimiento vivir despacio, hay una corriente que se está extendiendo por medio mundo sobre la necesidad de levantar la vista de los zapatos y empezar a darte cuenta de que tienes vecinos, de que hay comercios a tu alrededor, de que no toda la verdad está en los centros comerciales. Hay otra opción y la tienes a mano. Casi a golpe de zapatilla. Los que ya no lo hicieron en Navidades, tienen ahora su segunda oportunidad con las rebajas. En Estados Unidos es un fenómeno muy fuerte. Con sus eslóganes y sus apuestas por la cercanía. El objetivo es hacer un consumo de cercanía beneficioso para la comunidad en la que vives. Cierto es que muchas veces el pequeño comercio lo tiene muy difícil para igualar las ofertas de las multinacionales (y el bolsillo nos grita a todos), pero también es verdad que en otras ocasiones no es tanta la diferencia. Y si gastas en tu calle estás ayudando a que tu calle sea cálida, a que sea un lugar de encuentro. Lo pequeño es hermoso. Hay algo hermoso en el tendero del barrio que toma el café en el bar de la esquina. Y en el dueño del bar de la esquina que compra el periódico en el quiosco del barrio. Un círculo es un espacio amable. Un abrazo.