Resulta difícil no estar de acuerdo con casi todo lo que proponen. Empezando por la reducción de escaños en el Parlamento gallego. Si hay que apañárselas con menos médicos o maestros e incluso ha bajado el número de altos cargos de la Administración, no parece lógico que los diputados se constituyan en excepción. Si se mantiene, naturalmente, la representatividad. Y las proyecciones realizadas indican que la composición de la Cámara resultante sería un calco de la actual.
¿Quién no estaría de acuerdo con una propuesta más ambiciosa, como la que anuncian los socialistas? Solo falta que concreten sus alternativas con las que pretenden mantener la representatividad de los ciudadanos, garantizar el control del Gobierno y prevenir la corrupción.
Es difícil no estar también de acuerdo con las propuestas del BNG de suprimir los «46 asesores nomeados a dedo por Feijoo», «reducir o custe que supón a Mesa do Parlamento empezando polo salario da presidenta da Cámara» (supera los 80.000 euros anuales), o suprimir las diputaciones, con sus 106 diputados provinciales en Galicia.
En definitiva, sí a casi todo. Sí a la reducción de escaños (extensible a otros Parlamentos: hay 1.200 diputados autonómicos), siempre que se mantenga la proporcionalidad. Sí al recorte de asesores bien pagados. Sí a la rebaja de prebendas, como las altas retribuciones de la Mesa del Parlamento, o las exenciones de impuestos a una parte importante de los ingresos de los diputados. Sí a abordar la desaparición de las diputaciones provinciales.
Lástima que ya hayan pasado los Reyes Magos, para pedírselo todo junto.