La tarta del Parlamento

Mariluz Ferreiro A MI BOLA

OPINIÓN

El Parlamento no deja de ser una tarta. Y no solo en cuestión de gráficos electorales. Es apetecible pegarle un buen mordisco y se divide en porciones. Incluso viene con relleno sorpresa (esa parte del sueldo que no está sujeta a impuestos como sucede con tantos mortales). En ocasiones no es extraño verlo como el postre de los partidos políticos y no como el lugar de representación de los ciudadanos. Ahora parece que toca reducción y no precisamente de vinagre de Módena. Catorce diputados menos. ¿Muchos? ¿Pocos? El número parece insignificante entre otras macrocifras que rigen la vida. También se diluyen otros mucho más importantes.