31 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
Cualquiera de los datos del Instituto Galego de Estatística sirve para cerrar la boca de quienes empiezan a ver la salida del túnel de la crisis. Que el 60 % de los gallegos de entre 18 y 34 años sigan viviendo en la casa de sus padres es un signo de este tiempo de dureza económica solo comparable a la que cuentan los abuelos. Pero más oscuro se pone el túnel al saber que solo la mitad de ese grupo de personas, que algún día tendrán en sus manos el futuro de Galicia, tienen algún ingreso por trabajo. Pero hay 150.000 que no pueden aportar ni un euro. Revela el estudio estadístico gallego que la pobreza se incrementó y afecta ya a familias enteras que no ven ni la luz ni el túnel.