Los puntos suspensivos están puestos a propósito. Cualquier persona con algo de cabeza los cubre sin dificultad. ¿Qué es lo más importante? Ni el dinero ni la suerte. Aunque hoy sea el mítico sorteo de Navidad, los puntos suspensivos son para la salud. Sin salud, no hay ni suerte ni dinero. Hoy, una vez más, el recitado cantarín de los números llevará la alegría por los lugares más insospechados en un bingo gigantesco. Ojalá que la fortuna ilumine a muchas familias que hoy luchan a oscuras contra la crisis. Estaremos atentos a las crónicas más dispares. Habrá niños que vendrán con el pan debajo del brazo, embarazos premiados. Y otros que verán cumplidos sus sueños más deseados. Lástima que serán unos pocos los elegidos que saldrán en las fotos de rigor descorchando cava y sonrisa. Es una pena que no se puedan sortear en este país otras muchas cosas que tanta falta hacen. Para algunos, este sorteo es un tanto extraño. Menos premios y hasta cambios en los anuncios. Todas esas polémicas quedarán hoy atrás, sobre todo para los que su boleto esté en la lista de las cifras premiadas. Mucha salud y... mucha suerte.