Para la mayoría, el reloj del corazón suena normal: tic-tac, tic-tac. Pero hay una minoría que sabe lo que es sufrir un agobio. Son aquellos que tienen la música de su corazón, de su cabeza, de su alma, distorsionada y escuchan sin parar tic-toc, tic-toc. El TOC son las siglas del trastorno obsesivo compulsivo. Siempre que se habla de enfermedades mentales es muy importante subrayar la total comprensión que le hace falta a cualquiera que tenga un problema de este tipo. El mundo gigante de Internet ha tenido un detalle generoso con un poeta norteamericano. Neil Hilborn participó en un concurso de poesía en Rustbell y no sabía que en realidad estaba recitando para todo el planeta cuando el vídeo de su poema tuvo un brutal éxito viral en las redes sociales. Los versos que recita con una excitación tremenda son sobre su propia vida, sobre el problema de trastorno obsesivo compulsivo que Neil padece y lo mucho que le complicó la relación con su pareja. Es increíble escucharlo. Solo tienen que teclear su nombre en la biblioteca universal de Google y escribirán como conclusión lo que pusieron casi todos los que lo hicieron: conmovedor. Y es que un enfermo de TOC necesita ayuda. Comprensión para tanta presión que siente siempre y por cualquier detalle. Encender las luces, apagarlas, lavarse las manos. Quienes son capaces de salir de casa sin revisar nada, en estampida, no tienen nada que ver con Neil Hilborn.