El puño contra Beiras

Laureano López
Laureano López CAMPO DE BATALLA

OPINIÓN

Lo peor que le puede pasar a un político es acabar derrotado por su propio puño. En un debate, el político trata de explicar, de argumentar, e intenta convencer, si no a sus rivales, bastante convencidos ya por los jefes que le dan de comer (así es la política) al menos sí a quienes siguen el debate por la radio, por la tele o por el periódico. El puño, en cambio, solo trata de amedrentar. El puño quiere que quien piensa distinto piense igual que él, pero no pierde el tiempo en argumentar: lo hace por la fuerza, porque lo suyo es dar golpes. Pum. Pum. Ayer, en el Parlamento, a Beiras volvió a derrotarle, y van dos veces en ocho meses, su propio puño: lo opuesto a la política.