16 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
La suerte está casi echada. Galicia pierde su joya de la corona. Alguien vendrá que se la llevará. Entre las maniobras del Gobierno y del Banco de España, que intentan ningunearnos, y las ansias de mercado de los grandes, los gallegos reclamamos lo justo. Ser protagonistas. No meros clientes de aprovechados. No somos mercancía de saldo. Ni la entidad, ni las empresas y familias que la tienen como pulmón financiero, ni sus 4.700 trabajadores pueden aceptar un expolio.