La comparación

Alfredo Vara
Alfredo Vara EL PUENTE

OPINIÓN

10 dic 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Queda bien dedicar elogios encendidos al fallecido Nelson Mandela en los medios de comunicación. Unas frases de admiración aparentemente muy sentidas para ganar unos puntos, y a otra cosa.

Incluso hay políticos que se atreven a utilizar las virtudes del líder sudafricano para echárselas en cara al rival. Aunque sea un ejercicio de cinismo tal utilización de la memoria de quien fue capaz de evolucionar desde la defensa de la lucha armada a ver en la reconciliación la única vía de futuro para su país.

Sonroja ver cómo quienes no han dado aún explicaciones contundentes sobre los crecientes indicios de corrupción que los rodean enarbolan la bandera de la integridad del preso que aguantó 27 años en una celda haciendo oídos sordos a ofertas de ventajas personales.

Resulta difícil de comprender cómo algunos son capaces de declararse admiradores del hombre que salió de la cárcel sin ánimo alguno de revancha y laminar al adversario en cuanto tocan poder.

Y más irritante aún es escuchar cómo personajes que se aferran como lapas a los cargos públicos con altos sueldos se deshacen sin sonrojo en elogios de quien fue elegido presidente tras una vida de lucha y se marchó a su casa tras un primer mandato.

El hombre al que tanto ensalzan ahora dijo, ante el tribunal que podía enviarlo al patíbulo y lo condenó a cadena perpetua, que había luchado contra la dominación de los blancos, pero también contra la dominación de los negros.

Pero esto no lo mencionan en sus protocolarios elogios fúnebres. Quedaría en evidencia la enorme distancia entre lo que dicen y lo que hacen.