Ni se acuerdan de ellos

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

España es una potencia en humoristas. Lo fue siempre. Sin sentido del humor, nada tendría sentido. Uno de los mejores es Juan Carlos Ortega. Sus gags de llamadas radiofónicas en clave de parodia a personajes inventados son alucinantes. Ahora que se acerca la Navidad con las economías bajo cero viene a cuento recordar una llamada que inventó al padre de unos niños. El padre había solucionado el problema de los regalos. Lo que hacía era darles el cambiazo a los chavales, nunca mejor dicho. Primero les cambiaba los catálogos de juguetes de este año por los catálogos de otros años. Y recogía por casa las decenas de juguetes de otras temporadas con los que los chavales no llegaron ni a jugar y se los ponía como regalos frescos. Los niños, cuando veían los catálogos de juguetes antiguos, hacían lo que todos los críos: los quiero todos, todos. Y el padre inventado explicaba: ni se acuerdan de ellos, así les cuela. Y contentos ellos y contento mi bolsillo. Parece una broma casi cruel, pero tiene una base tremenda de realidad. Los niños son insaciables. Y muchas veces terminan jugando más con las cajas que con lo que traen dentro. Bromas aparte, si los padres no pintan los límites, sus hijos no lo van a hacer.