29 nov 2013 . Actualizado a las 18:13 h.
Causa extrañeza la decisión de Alfonso Basterra de negarse a responder a las preguntas del juez que investiga la muerte de su hija Asunta. Choca porque de un hombre cuya hija ha sido asesinada y que se declara inocente del crimen cabe esperar que colabore con la Justicia para dar con el homicida. Limitar su defensa a callar, desde la convicción de que no se puede demostrar su culpa, parece poco para un padre doliente.