30 oct 2013 . Actualizado a las 07:00 h.
El ministro Margallo andaba amenazando con una quiebra de la confianza entre España y Estados Unidos si se confirmaba que nos habían espiado y a lo mejor resulta que quienes espiaban éramos nosotros. Mientras, el fiscal general abre diligencias informativas sobre el caso, como si creyese que puede enterarse de alguna posible infracción en esos mundos del secreto. Como no le salga un Snowden o un Perote...