El problema siempre es la base

Celso Currás
Celso Currás LA SITUACIÓN DE LA EDUCACIÓN

OPINIÓN

El recién estrenado Programa Internacional para la Evaluación de las Competencias de los Adultos, de la OCDE, nos da un nuevo varapalo. España ha obtenido un pésimo resultado en dos capacidades básicas: comprensión lectora y competencia matemática. No tiene sentido consolarnos con el hecho de que países como Francia, el Reino Unido o EE.?UU. queden a poca distancia de nosotros. Tampoco lo tiene echarle la culpa a la Logse, o incluso a reformas anteriores. El diagnóstico hace tiempo que está claro y el remedio lo conocen bien los auténticos maestros. Hay que dedicar mucho más tiempo a la lectura, escritura y cálculo, pilares formativos que ya figuraban en la Constitución de 1812. Si el alumno promociona sin entender bien lo que lee o sin una elemental capacidad de razonamiento y cálculo matemáticos, tiene sentadas las bases de su futuro fracaso escolar.

Para estudiar o para defenderse en la vida con un mínimo de éxito es imprescindible captar el significado completo del mensaje de un texto escrito, o ser capaz de aplicar a la realidad cotidiana las matemáticas. El conocido como PISA para adultos, pone ejemplos: entender el prospecto de un medicamento, interpretar el gráfico que acompaña a la factura del gas o calcular los porcentajes de descuento en el comercio. Incluso en cuestiones más sencillas, falla un alto porcentaje de españoles, de 16 a 65 años. Para entender bien lo que se lee hay que dedicar mucho tiempo y esfuerzo a la lectura en silencio, realizar resúmenes, responder a cuestionarios, ordenar y completar historias, por poner solo algunos ejemplos. Y para adquirir destrezas que permitan el razonamiento matemático es necesario realizar multitud de ejercicios y problemas, empleando los algoritmos correspondientes. Aprender, sin razonar ni entender, dura poco en la memoria.

El momento clave para desarrollar estas capacidades es cuando el alumno empieza a dominar la lectura y el cálculo. Se necesita entonces un trabajo constante, sin prisas ni otras preocupaciones. Por ello, en los primeros años de primaria, Lengua y Matemáticas no deberían tener límite horario. Todo el quehacer escolar tendría que girar en torno a ellas. Las restantes materias llegan a tiempo más adelante. Los libros de texto aún no son necesarios y es esencial fomentar el hábito lector, evitando que el niño se deje arrastrar por la pasividad que fomenta la pantalla del televisor. Estos cambios de currículo solo puede llevarlos a cabo el Ministerio de Educación, por afectar a la ordenación general del sistema educativo, de aplicación en todo el territorio nacional. Al inicio de la actual reforma, son secundarias otras propuestas, de gran impacto político y mediático, pero sin influencia decisiva en la formación básica del alumno, que se está convirtiendo en nuestro principal problema educativo.

Celso Currás es exconselleiro de Educación