Pesadilla de siesta veraniega, posterior a una churrascada regada con Barrantes y licor café: Estamos en el año 2033, la crisis sigue haciendo mella, pero el Banco de España augura que solo quedan tres trimestres en rojo. Un sobrino espabilado del juez Ruz continúa deshaciendo la madeja de Bárcenas. Y los agoreros del cambio climático tenían razón, el calor es insoportable y la gente guapa veranea hacinada en Foz, último reducto a la sombra de una Europa achicharrada.
Pero sigue habiendo una medicina imbatible: el sillón-bowl, que ya no se ve en teles panorámicas, sino en implantes oculares en 3D. En el primer canal hay fútbol. El Barça acaba de caer eliminado en primera ronda de la Intertoto, y el Madrid, descosido por las deudas, juega un amistoso contra el Palencia. El seleccionador español, Iker Casillas, ha dado la lista para jugar contra Gibraltar un torneo que disputan los que han quedado fuera de Dubái 2024. Un mundial en el que parten como favoritas las Islas Caimán de José Mouriño. En el podio del Tour de Francia no hay ningún español. Pero el despertar sobresaltado llega con el ránking ATP: la Armada Invencible se ha quedado en el hijo de Nadal, que ocupa un meritorio puesto 242. ¿Pesadilla? Echen un ojo a los ránkings de las mejores universidades del mundo que se publican estos días y busquen las españolas. Eso sí que nos tendría que quitar el sueño.