El verano no suele ser territorio abonado a grandes estrenos. Pero a veces entre una cartelera de niños grandes y comedias que no hacen reír aparecen películas que sí merecen la pena. Es el caso de La mejor oferta. Tornatore no consigue el milagro de Cinema Paradiso, pero sorprende al espectador con una historia muy bien llevada. La mejor oferta tiene como actores a fenómenos como Geoffrey Rush y Donald Suderland. Un tasador de arte que ha tenido tanto éxito profesional como fracaso en el amor se ve inmerso en una pasión sin precedentes. No voy a desvelar el argumento. El tasador, un genial Geoffrey Rush, recibe la llamada de una clienta de una villa que desea vender las posesiones artísticas de sus padres. Pero la chica no sale nunca de su cuarto. Padece agorafobia y el tasador queda fascinado por esa mujer delicada. La película avanza con solidez y tienen un giro final extraordinario. Uno de esos finales que la hace mucho mejor película de lo que hubiese sido sin esa sorpresa. Una buena opción para disfrutar de la pantalla grande en medio del verano. ¿Se pueden falsificar los sentimientos como las obras de arte?