Un espejismo

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

Los españoles llevamos el pesimismo en nuestro ADN. Y por eso aparece permanentemente en nuestra existencia. Solo a la desesperanza innata se le puede achacar que la corrupción aparezca por enésima vez, como segunda preocupación en la encuesta del CIS que ayer mismo se hizo pública. Por encima incluso de la situación económica que ya vemos que sigue a la deriva.

Exageramos. Nos hemos hecho a la idea de una parte de nuestras clases dirigentes viven instaladas en la corrupción y ya no hay forma de quitárnoslo de la cabeza. Y eso de las corruptelas no son más que inventos de jueces, policías judiciales y prensa. No hay más que escuchar a nuestros líderes políticos para darse cuenta de que estamos en un tiempo en el que se inventan perversiones y se acusa sin fundamento. La tomamos con el emprendedor Bárcenas, nos empeñamos en que en Andalucía se cocinaron cientos de millones de euros entre cuatro espabilados, que en Cataluña ocurrió otro tanto y que Valencia es un burdel y seguimos empeñados en que aquí hay corrupción y en amargarnos la vida con preocupaciones y tristezas. Hagámosles caso a Mariano y a Alfredo. A Floriano y a Elena, a Dolores y a Soraya. Y sabremos que todo es un delirio de nuestra imaginación. La corrupción es un espejismo, por mucho que diga el CIS.