Londres es goloso para cualquier creador. Pero pocos aciertan tanto como John Lanchester con su novela Capital. Un libro capital sobre la ciudad. Es una historia de vidas cruzadas. Lanchester fija su mirada en una calle, en Pepys Road, y desde ahí nos enseña las almas de los vecinos. Todos reciben un cartel: «Queremos lo que usted tiene». Pero, mientras esa trama avanza, lo que hace genial el trabajo de Lanchester es cómo va deslizando las biografías tan dispares de los habitantes de las casas, hoy zona muy revalorizada, y de sus visitantes. Cruzando los capítulos, nos cruza a los personajes. Los hace y los deshace. Los deja al desnudo. Al tiempo que muestra, terrible, cómo asomaba la crisis, la convulsión de la City. Es como si tirando del hilo de esas existencias nos dejase a la intemperie. Nos obliga a pensar. Y, lo mejor, lo hace todo con un admirable estilo y utilizando el escalpelo de la ironía. Todo admite un matiz. La forma de beber, la de amar, la de frustrarse, la de crecerse para volver a decrecer. Y todo se construye sobre el imperio de la actualidad reciente. Es un fresco del presente. Un libro vivo. Sobre los seres vivos que viajan ciegos en una topera Lanchester ha conseguido resumir ese Londres mestizo y abigarrado que ¿brilla o arde?